
Si la empresa, en nuestros días, ha tenido que buscar su justificación ética y social, no en menor medida lo ha tenido que hacer el marketing como función empresarial. Se ha dicho que el marketing es la parte funcional más visible de la empresa, la que más se somete al escrutinio público, de ahí que las exigencias morales en este ámbito sean necesariamente mayores. Todas las funciones empresariales se han dejado influir por las exigencias éticas de nuestro tiempo, pero la ética del marketing es la que está experimentando un mayor desarrollo debido a su mayor contacto con el conjunto de los grupos de interés o stakeholders.