Corruco de Algeciras


Culto al Flamenco
Juan Rondón Rodríguez
ISBN: 978-84-614-4232-4
P.V.P.: 15 euros


Corruco de Algeciras: Voz de llanto y almadraba
Autor: Juan Rondón Rodríguez
Título: Corruco de Algeciras: Voz de llanto y almadraba
ISBN: 978-84-614-4232-4
Editorial: La Hidra de Lerna Ediciones
Páginas: 136.


Prologado por Juan José Téllez, este libro se presenta de forma oportuna conmemorando el centenario del nacimiento de José Ruiz Arroyo, Corruco de Algeciras para el arte, en el ánimo de recuperar su figura y la importancia de su hueya en el arte flamenco. En palabras del autor, Juan Rondón, podemos entender la importancia de este artista de lo jondo:

<< Corruco, a pesar de su prematura desaparición, se nos muestra hoy como uno (si no el que más) de los cantaores más emblemáticos, significativos y relevantes del Campo de Gibraltar a lo largo de la historia de este arte, sirviéndonos de principales referencias su limitada pero digna discografía, la prodigalidad de actuaciones y giras artísticas que protagonizó y la proyección y popularidad que llegó a alcanzar tanto entre los aficionados más exigentes como en otros ámbitos públicos de auditorios más heterogéneos. Su obra, contra lo que pudiera parecer, aunque alcanza su máximo esplendor y celebridad en la creación, recreación e interpretación del fandango que elevó a niveles de gran categoría artística y emotiva, comprende –como hemos visto- otros muchos estilos (soleares, seguiriyas, bulerías, alegrías, campanilleros, saetas, tarantas, media granaína, malagueña) que igualmente acomodó a sus claves interpretativas y peculiaridades expresivas y que, como queda patente en la discografía que nos legó, desarrolló con justeza, equilibrio, dignidad y grandeza.

Desgraciadamente la guerra le arrebató la vida en plena juventud, llevándose con su estruendo la magia de aquella voz doliente de llanto y almadraba, hoy viva en el recuerdo, y truncó una carrera artística, tan rutilante como breve, que ya alumbraba un futuro sumamente prometedor y prósperamente flamenco.

Concluyo a modo de compendio insertando esta pincelada entrañable con vocación de colofón-homenaje que tomo prestada al periodista José Vallecillo:«El Corruco dejó su herencia lírica suspendida en el aire tibio de la noche algecireña. Por eso, cuando alguien pregunte a dónde fue, serán los misteriosos recodos del barrio de San Isidro quienes puedan responder que se quedó para siempre anclado en el corazón de los aficionados al cante de este pueblo. Tan firme como los herrumbrosos anclotes almadraberos de su Atunara natal».>>