Colección Culto al Flamenco
Carmen Dauset fue una mujer singular. Vivió y sintió el baile con verdadera
fruición. Y lo contagió. Pocos la conocen hoy y, sin embargo, en su
día fue toda una diva de la danza. Fue, además, la primera en muchas cosas.
La primera que llevó el baile flamenco a locales que superaban con mucho el
aforo de los cafés cantantes y teatros de variedades. La primera que cruzó los
Pirineos y se plantó en París. La primera que surcó los mares y volvió loco al
público neoyorquino. La primera que posó para pinceles famosos. La primera
mujer que se puso delante de una cámara cinemato
gráfica y que apareció en
las primitivas pantallas, cuando el cine era un recién llegado al mundo del
ocio y de la cultura. Bien merece por todo ello que nos ocupemos de ella e
intentemos reconstruir su historia.
En las páginas que siguen recuperaremos su trayectoria artística y vital, desempolvando gacetillas, entradas de diarios y artículos de prensa (Capítulo I). Luego, intentaremos describir cómo era su baile (Capítulo II) y, tras la obligada Bibliografía, cerraremos este trabajo con tres apéndices que nos acerquen aún más a la persona y al mito que fue esta simpar almeriense. En el primero, que titulamos “Álbum fotográfico”, recogemos todas las fotografías que se conocen de ella. En el segundo, incluimos la traducción del texto del profesor James Ramírez, Carmencita, la Perla de Sevilla, una narración novelesca en la que, muy al gusto neorromántico americano de finales del XIX, se funden realidad y fantasía, datos reales y leyendas, entre las que no podían faltar bandidos, aristócratas, raptos, duelos y suicidios de amor. Un panfleto que sin duda pondría su granito de arena en la extensión y consolidación de la fama de aquella quimera andaluza que enamoró con su danza a la incipiente balletomanía neoyorquina. El tercero es el texto en el que, también con el título de La Perla de Sevilla, el disidente cubano Carlos Ripoll recoge la hermosa descripción que José Martí (1853-1895), el héroe nacional de Cuba, hizo de Carmencita y su baile1.
Confiamos en que con este libro “desfaceremos” ese incomprensible y contumaz “entuerto” llamado “silencio”. Un agravio cometido y repetido durante más de un siglo por la historiografía flamenca.